La Endiablada de Almonacid del Marquesado es una de las tradiciones más antiguas e impactantes de España, celebrada cada febrero en honor a la Virgen de la Candelaria y San Blas. En este rito ancestral, el estruendo de los "diablos" se complementa con la elegancia de las danzantas, un grupo de mujeres que ejecutan ancestrales paloteos al son de la dulzaina y el tamboril, simbolizando la alegría y pureza de la fiesta. El contraste entre el caos rítmico de los cencerros y la precisión de una danza que, tras quince siglos de historia, sigue siendo el alma viva de este rincón de Cuenca.